jueves, 19 de abril de 2012

LA MEDIACIÓN POLICIAL


Estos días me he dedicado a preparar un curso relacionado con la Mediación Policial. El tema me ha parecido muy interesante. Investigando por la red he podido conocer que hay lugares en que se han creado Unidades de Mediación en la Policía Local que funcionan extraordinariamente bien y que han conseguido que se lleguen a acuerdos en un 85% de los casos mediados.

La mediación policial se define como un método a través del cuál los ciudadanos  se reúnen voluntariamente para resolver sus problemas, exponiendo su conflicto a través del diálogo y buscando una solución que satisfaga el interés de ambas partes con la ayuda de un policía mediador neutral. Esto permitiría que el sistema policial tuviera un papel destacado en el propósito de evitar la saturación de los juzgados, y al mismo tiempo influenciaría positivamente en la convivencia de los ciudadanos.

Está claro que la mediación es un método de resolución de conflictos que está en plena actualidad, y creo que sería un error darle la espalda a una herramienta que puede resultar tan útil para actualizar y modernizar el modelo policial ayudándole a cumplir, entre otros,  su objetivo de situarse en un plano más cercano al ciudadano.

Evidentemente, la mediación dentro de la policía tiene unas particularidades. El policía no puede mostrarse del todo imparcial puesto que por Ley se ve obligado a actuar ante determinadas irregularidades. Esto impide que se medie en causas que estén tipificadas como delitos o en los que se hayan iniciado diligencias. Sin embargo, la mediación policial puede ser muy beneficiosa en problemas vinculados a la convivencia como por ejemplo: conflictos vecinales, animales, peleas familiares, molestias de ruidos, olores humos, etc., incidentes con menores, accidentes sin heridos, y muchos más. Casos en lo que la resolución judicial solucionaría el conflicto pero no la relación de las personas, que acabaría más dañada al haber un ganador y un perdedor, y que en cambio, con la mediación se permitiría conseguir un beneficio integrador de las necesidades de ambas partes apostando por una convivencia más saludable.

jueves, 9 de febrero de 2012

La historia de Kitty Genovese

Fuente: Wikipedia
La historia de Kitty Genovese

El 13 de marzo de 1964 tuvo lugar un crimen cuya repercusión significó un antes y un después para el estudio de las víctimas. La criminología  se había centrado hasta entonces en el estudio del delincuente.

Kitty Genovese vivía en Queens, un barrio residencial de Nueva York  y esa noche cuando llegaba a su apartamento a la vuelta del trabajo, un delincuente se abalanzó sobre ella y la acuchilló. Los gritos de Kitty consiguieron alertar al vecindario puesto que las luces de varios apartamentos se encendieron e incluso se oyeron voces que pedían que se dejara a la mujer en paz. El agresor huyó, pero nadie acudió a socorrer a Kitty que, como pudo, se desplazó dirigiéndose al portal de su casa.

No obstante, el delincuente regresó para atacarla de nuevo y los gritos de Kitty sonaron con más desesperación. Del mismo modo, los vecinos se asomaron y pidieron que parara, pero nadie alerto a la policía ni acudió a socorrerla, aunque consiguieron que el agresor se fuera.

De nuevo, Kitty tuvo otra oportunidad para ser ayudada, pero nadie acudió, nadie dio la voz de alarma. Desgraciadamente solo volvió su asesino para rematarla.

El asesinato conmocionó a la sociedad estadounidense cuando se conoció que un mínimo de 38 personas habían presenciado los hechos y que nadie fue capaz de ayudar o como mínimo, avisar a la policía.

El caso de Kitty también tuvo su repercusión en la comunidad científica. De su estudio surgió lo que se conoce como “el efecto espectador” o “el síndrome Genovese” que explica que ante una emergencia es menos probable que alguien intervenga cuando hay más personas que la presencian que  cuando hay una sola.

Según los psicólogos Darley y Latané, que estudiaron el fenómeno, la presencia de un grupo hace que se diluya la responsabilidad. Las personas justifican su no actuación pensando que habrá otras más preparadas para ayudar o bien temen ser reprochados por ofrecer una ayuda no solicitada.

Dicho temor se hace presente sobre todo en los delitos relacionados con la violencia doméstica. Las personas que presencian agresiones a mujeres no suelen reaccionar pues consideran que es meterse en casa ajena y les da miedo acabar como el conocido caso del Profesor Neira.

Sin embargo, donde personalmente más me preocupa el efecto espectador es ante los casos de maltrato infantil. Si los padres de un niño, que son los máximos responsables de su protección, no son capaces de protegerle y el resto,  los testigos  quedan mudos a causa del efecto espectador, entonces ¿qué posibilidades tendrá el menor? ¿Realmente se considera que dar la voz de alarma es meter las narices donde no te llaman? ¿No son los niños responsabilidad de todos?

domingo, 29 de enero de 2012

Frustración recompensada


A veces los agentes se frustran porque reciben quejas de ciudadanos por el simple hecho de hacer su trabajo. En algunos casos, éstas quejas vienen acompañadas de malos modos y faltas de respeto que hacen que los agentes se planteen si realmente forma parte de su trabajo tolerar ciertas impertinencias y esto hace mella en sus mecanismos de motivación.


El problema es que las personas estamos acostumbrados a plantear las quejas cuando nos sentimos descontentos con algo. En cambio, callamos cuando nuestras expectativas se ven gratamente satisfechas. 

No obstante, esta semana he podido comprobar el gran significado que puede tener para una persona vulnerable un buen trabajo, un trabajo en el que ha primado el saber hacer y el tacto. Tuve una intervención con una menor confundida y asustada que había tenido problemas en su casa la noche anterior. Cuando acabé mi labor le pregunté si necesitaba que le aclarase alguna duda y lo único que quería saber era cuando vendría a verla el agente que la había atendido la noche anterior. Sus ojos me hicieron comprender que el trato que había recibido le había permitido sentirse protegida  y segura. Por ello desde aquí quiero dar mi enhorabuena a dicho agente que con sus palabras logro que esta pequeña se sintiera reconfortada. 

Los verdaderos reconocimientos los encontrareis pocas veces plasmados en el papel, pero sí en las miradas, en los gestos, en las palabras de las personas a las que habéis ayudado con vuestra labor. Estoy segura de que cada uno de vosotros tenéis a alguien en mente, son esas experiencias las que deben engrasar el motor de vuestra motivación. 


sábado, 28 de enero de 2012

Algunos datos para reflexionar




En el año 2011, hubo 61 mujeres que murieron víctimas de violencia de género en España. Fuente: Ministerio de igualdad




- 44 de ellas no había interpuesto denuncia contra su agresor.


- Tenían orden de protección en vigor 8 de ellas.


- 40 de las víctimas eran de nacionalidad española y 20 eran de nacionalidad extranjera.


- 43 de los agresores eran de nacionalidad española y 17 eran de nacionalidad extranjera.


- Además de las mujeres víctimas quedaron huérfanos un total de 38 hijos menores de edad.


Fuente: Dirección general de violencia de género. Junta de Andalucía

viernes, 27 de enero de 2012

Las reformas de Gallardón


Fuente: diario de Navarra

       El Ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, ha anunciado las  reformas que quiere realizar. Una de ellas es la de endurecer la Ley Orgánica de Responsabilidad del Menor. Según se lee en la prensa, su idea es unificar la investigación y el enjuiciamiento de los adultos y los menores que estén implicados en un mismo delito, en los casos de delito grave, sin dejar de velar por los derechos que el menor tiene. Eso implica, para empezar que los juicios de menores dejarán de celebrarse a puerta cerrada, por lo que el derecho del menor a preservar su intimidad difícilmente quedará protegido.

Es cierto que la ley del menor se puede mejorar (todo siempre es susceptible de mejora), pero me consta que es una ley lo suficientemente dura y que ha conseguido también resultados positivos. A finales del año pasado, asistí a  un taller organizado por el Colegio Oficial de Psicólogos de la Illes Balears titulado "Abordaje psicológico y optimizador de menores conflictivos" que impartió Javier Urra, actual psicólogo de la Fiscalía de Menores de Madrid y que en su día fue Defensor del Menor. Urra fue uno de los promotores de dicha ley y durante su exposición nos dio datos muy significativos y que deberían ser tomados en consideración.  Con esta ley, cuya finalidad es la intervención educativa y no sólo la sancionadora, se ha conseguido la reinserción del 70 % de los menores con los que se ha trabajado.   
  
 Endurecer la ley implicaría más menores en régimen de internamiento, pero no reduciría el número de delitos. Urra nos planteó en el seminario que hiciéramos la reflexión que para un adolescente, 5 años de dicha etapa en régimen de internamiento es despojarle de prácticamente la totalidad de su etapa de adolescencia.

Quizás, lo que se debería establecer es la posibilidad de que un experto realice una valoración de la madurez de los menores que cometen un delito muy grave y juzgarlos  como adultos o menores según los resultados del mismo. Lo que es imprescindible es que la reforme se realice seriamente y se fundamente en conocimientos técnicos y  no que se actúe solamente con la intención de acallar la repercusión mediática de casos como los de Sandra Palo, Marta del Castillo o Clara García que, aunque está claro que son muy dolorosos, afortunadamente constituyen casos puntuales.


Por otro lado, aplaudo otra de las reformas que anunció el ministro, la decisión de que se exija el consentimiento paterno a las menores que quieran abortar. Es cierto que las menores que se encuentren en ésta situación tienen derecho a ser escuchadas ya que se trata de una decisión que afecta a su vida de forma vital, pero también es necesario que alguien regule que éste tipo de decisiones no se tomen a la ligera ni por las razones equivocadas, y en primera instancia dicho control es una de las responsabilidades que tienen los padres.  Así lo establece el Código Civil en su artículo 154 que señala que es deber de los padres velar por sus hijos, pero que también añade que si los hijos tuvieran suficiente juicio deberán ser oídos siempre antes de adoptar decisiones que les afecten. 

Asimismo, es de admirar que el ministerio apueste por la mediación, que al igual que el co-pago, puede ayudar a que en los juzgados se de prioridad a los asuntos de mayor trascendencia, disminuyendo el exceso de demandas judiciales. Además de iniciar el camino a la educación en la negociación en lugar de continuar en la dañina cultura culpabilizadora en la que siempre hay un ganador y un perdedor.

Finalmente, hacer mención a la propuesta de la prisión permanente y revisable. Los estudios indican que el alargar las condenas no tiene muchos efectos positivos. El coste para la sociedad es enorme. Según he estado estudiando, el coste aproximado de un preso por día en Cataluña es de unos 66 euros, mientras que las medidas alternativas y en beneficio de la comunidad cuestan menos de 4 euros diarios. Además, al permitir al condenado seguir en contacto con la sociedad, con su familia, etc. es más fácil que la reinserción sea viable, mientras que una persona que pasa un largo periodo en prisión, acaba reincidiendo ya que ha quedado impregnado de la cultura propia que emerge dentro de las prisiones y que dificulta el retorno apropiado.

miércoles, 25 de enero de 2012

Bienvenidos a Psicópolis!!

El objetivo de este blog es convertirse en un espacio donde se puedan exponer ideas, reflexiones, sugerencias que puedan resultar útiles e interesantes a las personas que trabajan en el mundo policial.

Como profesional de la psicología, estoy convencida de que ésta disciplina puede ofrecer muchos conocimientos que pueden resultar prácticos en el día a día de los agentes.

Conocimientos sobre cómo lidiar con el estrés laboral, cómo mejorar el estilo de comunicación, cómo tratar adecuadamente a una víctima, cómo preservar el interés superior de un menor, etc. son algunas de las aportaciones que puede hacer la psicología policial.

Asimismo, éste espacio tiene también otro objetivo que implica mi propia satisfacción personal, y es que espero aprender mucho con vuestros comentarios.

Desde ya os doy las gracias por vuestra participación.